Los registros en la seguridad e higiene industrial – Tasas de incidencia de lesiones y enfermedades (Parte V)

Los registros en la seguridad e higiene industrial – Tasas de incidencia de lesiones y enfermedades (Parte V)

La tasa de incidencia de los riesgos específicos es útil para esperar sólo una parte de todos los riesgos. Para determinados riesgos, se calcula la incidencia de lesiones, la incidencia de enfermedades, la incidencia de muertes y otras tasas. Se debe tener precaución en la selección del total de horas trabajadas que se emplearán como denominador al momento de hacer el cálculo de las tasas de incidencia de determinados riesgos. Puesto que los riesgos específicos son más limitados y por lo general existen menos trabajadores expuestos, se deberían recabar a lo largo de muchos años para lograr resultados representativos al respecto.

La tasa de incidencia más conocida es la denominada tasa de incidencia de casos de días de trabajo perdidos, conocida por TICDTP. Una característica de la tasa de incidencia de casos de días de trabajo perdidos es que sólo considera lesiones, no enfermedades. Las enfermedades son más dificultosas de seguir que las lesiones, ya que con frecuencia existen demoras en su diagnóstico y requiere mayor esfuerzo demonstrar la relación con el trabajo de las exposiciones crónicas, que pueden tener una diversidad de causas concurrentes.

Debido a que la tasa de incidencia de casos de días de trabajo perdidos se basa en pruebas claras, esta es considerada como una medida más precisa y sólida de la eficacia del programa de seguridad e higiene en una empresa. Tal vez sea por tal razón que la tasa de incidencia de casos de días de trabajo perdidos no considera todas las lesiones, sino solamente aquellas de tiempo perdido. La tasa de incidencia de casos de días de trabajo perdidos, no incluye los fallecimientos, ya sean por enfermedad o por lesión. Los fallecimientos se deben considerar siempre como un suceso raro de gran importancia, y como tal, no deben ser promediadas en las estadísticas de lesiones más comunes en las cuales está basada la tasa de incidencia de casos de días de trabajo perdidos.

Presidencia de Mitre

La Presidencia de Mitre fue el período de gobierno constitucional de Bartolomé Mitre a cargo del poder ejecutivo nacional desde el 12 de octubre de 1862 hasta el 12 de octubre de 1868. Con la presidencia de Mitre comenzó la unión definitiva del país con la Provincia de Buenos Aires totalmente integrada a la Nación, aunque quedó pendiente la cuestión de la Capital de la República.

Antecedentes

La derrota de Rosas en la batalla de Caseros del 3 de Febrero de 1852 había allanado el camino a la organización nacional. Las provincias habían firmado dos acuerdos importantes: el protocolo de Palermo, que delegaba en Urquiza el manejo temporario de las relaciones exteriores hasta la organización definitiva del país, y el Acuerdo de San Nicolas, el cual estableció la creación del Congreso Constituyente de Santa Fe que finalmente sancionó la Constitución Nacional el 1 de mayo de 1853. Sin embargo, la Provincia de Buenos Aires no había suscripto los acuerdos ni enviado representantes al Congreso de Santa Fe, manteniendose separada del resto de la Confederación como un Estado independiente.

El problema de la Aduana de Buenos Aires y la Ley de derechos diferenciales incrementaron la tensión entre la Confederación y Buenos Aires, lo cual culminó en la batalla de Cepeda el 23 de octubre de 1859, en la que el ejército de Urquiza derrotó a las fuerzas de la Provincia de Buenos Aires, posibilitando la firma del Pacto de San José de Flores por el cual Buenos Aires ingresa a la Confederación, previa modificación de algunos artículos de la Constitución por parte de la Convención Provincial de 1860.

No obstante la jura solemne de la Constitución Nacional por parte de los legisladores y autoridades bonaerenses, los sucesos de San Juan (el favorito de Mitre y político opositor Antonino Aberastain había sido ejecutado por el interventor federal a esa provincia) y el rechazo de los diplomas de los diputados de la Provincia de Buenos Aires por parte del Congreso Nacional llevó a un nuevo enfrentamiento armado entre la Confederación y Buenos Aires. Pero esta vez fueron las fuerzas comandadas por Mitre quienes salieron victoriosas, obligando al presidente Santiago Derqui a dimitir. Sin embargo, en un gesto de grandesa, el gobernador Mitre decidió respetar la Constitución Nacional, permitiendo el normal funcionamiento del Congreso de la Nación, el cual llamó a nuevas elecciones.

Presidencia

Practicado el escrutinio, Bartolomé Mitre fue elegido Presidente constitucional de la Nación, y vicepresidente el Dr. Marcos Paz, oriundo de Tucumán. El 12 de octubre de 1862 tomaron posesión de sus cargos en la ciudad de Buenos Aires donde quedó instalada temporariamente la sede del gobierno nacional. El gabinete de Mitre quedó constituido de la siguiente manera: Dr Guillermo Rawson (ministro del interior), Dr Dalmacio Velez Sársfield (de hacienda), Dr Eduardo Costa (de justicia, culto e instrucción pública), Dr Rufino de Elizalde (de relaciones exteriores), y el Gral Andrés Gelly y Obes (de guerra y marina).

El gobierno de Mitre prestó especial atención al tema de la justicia, ya que Argentina era un país que había vivido la anarquía política y el caos jurídico y debía organizar sus instituciones como lo demandaba la Constitución Nacional. Es por ello que una de las primeras medidas de Mitre fue la organización de la Corte Suprema de Justicia, que quedó integrada por cinco miembros y un procurador. También creó juzgados federales en las provincias, cargos que fueron ocupados por ciudadanos sin compromisos políticos y honestos en el desempeños de sus funciones. El 6 de junio de 1863, el Congreso Nacional autorizó al Poder Ejecutivo por medio de una ley a nombrar comisiones para que se dedicaran a la tarea de redactar un Código Civil. Mitre designó al Dr Dalmacio Velez Sársfield para que redactara el proyecto de Código Civil. Luego de varios años de ardua tarea, el Código Civil fue finalmente aprobado en 1869, bajo el gobierno de Sarmiento.

En cuanto a las relaciones exteriores, España finalmente reconoció la independencia argentina, gracias a las importantes gestiones previas de Juan Bautista Alberdi.

Cuando Mitre inició su gobierno, las finanzas acusaban un marcado déficit, no sólo en el interior del país, sino también en Buenos Aires. Una importante medida fue la reorganización del banco de la provincia y el control de la emisión monetaria para evitar la pérdida de su valor adquisitivo. Una medida muy importante fue la nacionalización de la Aduana del puerto de Buenos Aires, medida que permitió solventar gran parte de los gastos generales y disminuir la deuda. Por iniciativa de Vélez Sársfield se concedieron franquicias al comercio con el exterior y en esta forma se elevaron los ingresos.

También se derogó la legislación mercantil del período hispánico y se aprobó el Código de Comercio, que fue obra de los doctores Eduardo Acevedo y Vélez Sársfield. En julio de 1866 abrió sus puertas la Sociedad Rural Argentina, organismo que favoreció el desarrollo ecónomico del país. Durante la presidencia de Mitre las vías de comunicaciones recibieron gran impulso, especialmente los ferrocarriles que contaron con el apoyo de capitales británicos.

El gobierno de Mitre también dió un gran impulso a la educación. El Poder Ejecutivo Nacional asignó a las provincias subsidios para la fundación de escuelas y en Buenos Aires se creó el Consejo de Instrucción Pública. La Universidad bajo el rectorado de Juan María Gutiérrez mejoró su plan de estudio y lo adaptó a los adelantos de la época.

En lo interno, Bartolomé Mitre debió afrontar serios problemas como los alzamientos de caudillos en el interior, viejos resabios de un pasado caótico. Llevados por intereses mezquinos y muy personales, estos mandamases autoritarios desafiaron al gobierno federal, levantándose en armas contra la Nación. El más importante fue el levantamiento de el caudillo riojano Angel Vicente Peñaloza, conocido como el "Chacho". Afortunadamente su movimiento anárquico en contra de las autoridades nacionales fue aplastado, para el bien general de la Nación.

Ley de Compromiso

La Ley de Compromiso fue una ley sancionada el 1 de octubre de 1862 por el Congreso de la Nación. Aprobada luego de la batalla de Pavón y días antes de la asunción de Bartolomé Mitre el cargo de presidente de los argentinos, dicha ley autorizaba a las autoridades nacionales residir en la Ciudad de Buenos Aires por cinco años donde a la vez se encontraba el asiento del gobierno provincial. La Ley de Compromiso fue de carácter temporario hasta que por una nueva ley del Congreso Nacional se estableciera el territorio a federalizar para la futura capital de la República; como lo había establecido la Convención Provincial de 1860 que había sugerido reformas a la Constitución de 1853.

Antecedentes

En el artículo 3 de la Constitución de 1853, aprobada por el Congreso Constituyente de Santa Fe, declaraba que la capital de la Confederación (República Argentina) era la Ciudad de Buenos Aires. Sin embargo, debido al alejamiento de la Provincia de Buenos Aires del resto de la Confederación (no había suscripto el Pacto de San José de Flores, ni tampoco había enviado representates al Congreso de Santa Fe), la sede del gobierno federal durante la presidencia de Urquiza había sido la ciudad de Paraná, Entre Ríos.

Luego de la batalla de Cepeda de 1859, donde el ejército de Urquiza derrotó a las fuerzas de la Provincia de Buenos Aires, esta última se incorporó a la Confederación, pero con una previa modificación a algunos artículos de la Constitución de 1853 sugeridas por la Convención de 1860 y aprobada por el Congreso Nacional. Entre esas modificaciones era el Art 3 de la Constitución. Esta modificación rezaba lo siguiente: "las autoridades que ejercen el Gobierno Federal residen en la ciudad que se declare Capital de la República por una ley especial del Congreso, previa cesión hecha por una o más legislatura provinciales, del territorio que haya de federalizarse".

Vencedor en la batalla de Pavón el 17 de septiembre de 1861, Bartolomé Mitre, al frente del gobierno nacional provisorio, presentó ante el Congreso Nacional un proyecto para resolver la cuestión de la capital sobre la base de federalizar toda la Provincia de Buenos Aires y erigir a la ciudad homónima captial de la Nación. El proyecto de ley fue aprobado por el Congreso Nacional, sin embargo la Legislatura de Buenos Aires lo rechazó, argumentando defender el patrimonio provincial.

Sanción de la Ley de Compromiso

Bartolomé Mitre no insistió con su proyecto de ley y el Congreso de la Nación sancionó el 1 de octubre de 1862 la llamada Ley de Compromiso, la cual fue aceptada por la Legislatura Provincial y promulgada por el presidente. A modo de transacción y por cinco años se concedía a las autoridades federales residir en la Ciudad de Buenos Aires la cual era a la vez capital de la provincia homónima.

Cuando el plaza de cinco años de residencia culminó, en 1867, Córdoba ofreció su propia ciudad capital y Santa Fe la ciudad de Rosario, sin embargo nada se concretó. Finalmente en 1880, bajo la presidencia de Nicolás Avellaneda, sería resuelto este largo problema.

Batalla de Pavón

La batalla de Pavón fue librada entre el ejército de la Confederación, comandado por Justo José de Urquiza, y las fuerzas de la Provincia de Buenos Aires, bajo el mando de Bartolomé Mitre, el 17 de septiembre de 1861, en las próximidades del arroyo Pavón, en sur de la Provincia de Santa Fe. El resultado de la misma fue la derrota de Urquiza, obligando al presidente Santiago Derqui a presentar su renuncia. Aunque el ejército de la República fue derrotado, el triunfo de Mitre en Pavón posibilitó la unión del país de forma permanente a través de la unión definitiva de Buenos Aires al resto de la Confederación. Luego de la dimisión de Derqui como presidente, se hizo cargo del ejecutivo temporariamente su vicepresidente Juan Estaban Pedernera. A pesar de su victoria sobre las fuerzas nacionales, Mitre mostró grandesa, respetando la Constitución Nacional a rajatabla. Al año siguiente ganó las elecciones presidenciales y asumió la presidencia de la Nación Argentina el 12 de octubre de 1862.

Antecedentes de la batalla de Pavón

Como consecuencia de los sucesos de San Juan, donde el favorito de Mitre y Sarmiento y político opositor, el Dr Antonino Aberastain había sido ejecutado por el interventor federal a esa provincia Juan Saá, gobernador de San Luis, la Provincia de Buenos Aires y la Confederación se encontraban al borde de una nueva guerra civil. La otra chispa que provocó el descontento de los dirigentes bonaerenses fue el rechazo de los diplomas de los diputados bonaerenses por el Congreso Nacional, ya que éstos no habían sido elegidos de acuerdo a la Constitución Nacional.

El 5 de julio el Congreso de la Nación sancionó una ley en la que acusaba a Buenos Aires de romper pactos amistosos anteriores en una actitud de sedición y en consecuencia, facultaba al poder ejecutivo a intervenir la Provincia de Buenos Aires a efectos de restablecer el orden legal perturbado. Debido a la eminencia de la lucha, el ex-presidente y gobernador de Entre Ríos, Justo José de Urquiza, se dedicó a organizar las tropas entrerrianas y correntinas, mientras que Mitre, gobernador de Buenos Aires, hacía lo mismo en su provincia.

La batalla

El ejército de la Confederación estaba compuesto de 17.000 hombres, de los cuales 9.000 eran de Entre Ríos y Corrientes, y 8.000 eran de las provincias de San Luis, Buenos Aires, y Córdoba. El presidente Derqui en persona había organizado el contingente cordobés. Por su parte las fuerzas de la Provincia de Buenos Aires estaban conformadas por unos 22.000 efectivos con 35 cañones de todo tipo. Las tropas bonaerenses eran superiores en número, en entrenamiento, y tenían la ventaja de la homogeneidad y, por lo tanto, mayor cohesión.

La batalla de Pavón se inició alrededor del medio día del 17 de septiembre de 1861 con una andanada de la artillería bonaerense, la que fue respondida por la artillería nacional. El encarnizado combate duró unas tres horas, durante las cuales el ala izquierda confederal bajo el mando del coronel mayor Juan Saá, compuesta en gran parte por las divisiones santafesinas y porteñas de Ricardo López Jordán, derrotó completamente a la caballería del Primer Cuerpo del ejército porteño, comandada por el general y ex presidente uruguayo Venancio Flores, persiguiéndola hasta más allá del Arroyo del Medio.

Sin embargo, el centro del ejército de la Confederación, compuesto por milicianos del interior con escaso entrenamiento militar, fue superado y obligado a retroceder por los aguerridos y bien pertrechados batallones de infantería porteños. Cuando vió que el centro de su ejército se dispersaba, Urquiza abandonó inexplicablemente el campo de batalla sin comprometer seriamente los 4.000 hombres de las divisiones entrerrianas que hasta ese momento había mantenido en reserva, y marchó a Rosario, y desde allí hacia San Lorenzo y Las Barrancas. En este punto recibió información de la victoria de su caballería, pero ya no regresó.

Después de la derrota sufrida por Urquiza en Pavón, el presidente Derqui se trasladó a la ciudad de Santa Fe, donde el 5 de noviembre de 1861 presentó su renuncia a su cargo. Mientras tanto, las fuerzas de Buenos Aires continuó su avance en territorio santafecino y el 22 de noviembre derrotaron nuevamente a efectivos federales en la Cañada de Gomez. Luego del triunfo, Mitre retornó a Buenos Aires.


Presidencia de Derqui

La Presidencia de Derqui fue el corto período de gobierno constitucional de Santiago Derqui como presidente de la Nación Argentina entre el 5 de marzo de 1860 y el 5 de noviembre de 1861. Sucedió a la presidencia de Urquiza. Los tres hechos políticos más importantes de la presidencia de Santiago Derqui fueron a) la incorporación de la Provincia de Buenos Aires a la República Argentina, luego de la aprovación de las reformas a la Constitución de 1853 sugeridas por la Convención Provincial de 1860; b) los sucesos de San Juan, los que provocaron un nuevo alejamiento entre la Confederación y Buenos Aires; c) la batalla de Pavón, donde las tropas de Mitre vencieron al ejército nacional, comandado por el ex-presidente Urquiza el 17 de septiembre de 1861. Debido a esta derrota inflijida por las tropas de la Provincia de Buenos Aires a las fuerzas federales, el presidente Derqui debió renunciar a su cargo. Le sucedió temporariamente su vice presidente, Juan Esteban Pedernera, quien fue sucedido a su vez en la presidencia por Bartolomé Mitre el 12 de diciembre de 1861.

Cuando Santiago Derqui si hizo cargo del poder ejecutivo el 5 de marzo de 1860, el país se encontraba momentaneamente pacificado. En Buenos Aires se encontraba reunida la Convención que analizaba la Constitución Nacional para sugerir modificaciones, tal como lo estipulaba el Pacto de San José de Flores. Luego de las modificaciones, la Constitución fue solemnemente jurada por el gobierno y el pueblo de la Provincia de Buenos Aires el 21 de octubre de 1860. En el mes de mayo del mismo año, Bartolomé Mitre había sido elegido por la legislatura provincial gobernador de Buenos Aires, nombrando a Faustino Domingo Sarmiento ministro de gobierno.

En esos momentos las relaciones entre la Confederación (República Argentina) y la Provincia de Buenos Aires eran amistosas. En prueba de ello, Mitre invitó al presidente Derqui y a Urquiza, gobernador de la provincia de Entre Ríos, para que se trasladaran a Buenos Aires con motivo de las fiestas julias. Los mandatarios fueron recibidos cordialmente por las autoridades provinciales. Más tarde y para celebrar el 1er aniversario del Pacto de San José de Flores, Urquiza invitó a Derqui y a Mitre a su palacio de San José en Concepción del Uruguay, Entre Ríos. En amistosas entrevistas, los tres mandatarios se ocuparon de los sucesos ocurridos en la Provincia de San Juan, los cuales provocarían un nuevo alejamiento entre Buenos Aires y la Confederación.

Los Sucesos de San Juan

Bajo la influencia de Urquiza y Derqui, el correntino José Virasoro había sido nombrado gobernador de San Juan. Este mandatario fue resistido por el pueblo sanjuanino, pues no era natural de la provincia. Por su parte el gobierno de Buenos Aires sostenía la candidatura del Dr Antonino Aberastain, quien era amigo del ministro Sarmiento, quien a su vez participaba desde Buenos Aires de los sucesos de San Juan.

A principios de noviembre de 1860, Derqui, Urquiza y Mitre enviaron una nota al gobernador Virasoro, aconsejándole que renunciara a su cargo. Sin embargo, antes que lo hiciera, el 16 de noviembre José Virasoro fue asesinado por los partidarios del Dr Aberastain, quien inmediatamente fue elegido nuevo gobernador por los revolucionarios. Ante el descontento que provocó el episodio en la Confederación, el presidente Derqui decidió intervenir San Juan, designando interventor de aquella provincia a Juan Saá. Antes de tomar esa resolución, Derqui había consultado con Mitre quien finalmente aceptó lo dispuesto.

Sin embargo el Dr Aberastain intentó resistir la intervención, organizando un ejército, pero Saá al frente de sus fuerzas lo derrotó en Pocito el 11 de enero de 1861. El vencedor ordenó la ejecución inmediata de todos los prisioneros incluido Antonino Aberastain. Esto provocó un gran descontento en la Provincia de Buenos Aires. Por su parte Urquiza y Mitre intercambiaron cartas que indicaban un próximo rompimiento.

Rechazo de los diplomas

Cuando las relaciones se tornaban nuevamente difíciles, se efectuó en Buenos Aires la elección de los diputados y senadores que representarían a esa provincia en el Congreso Nacional. Buenos Aires eligió a sus diputados de acuerdo a una ley local que violaba lo dispuesto por la Constitución. En consecuencia el Congreso de la Nación rechazó los diplomas de esos representantes de Buenos Aires, lo que provocó otro gran descontento en la provincia. Ante el curso de los sucesos, esta última y la Confederación iniciaron los aprestos bélicos para emprender una nueva guerra civil, la cual culminó con la batalla de Pavón.

Triunfo de Mitre

En este enfrentamiento las fuerzas de Mitre saldrían victoriosas, obligando al presidente Derqui a presentar su renuncia. El triunfo de Mitre sobre Urquiza al mando de las tropas federales, convirtió a Bartolomé Mitre en la figura política más destacada del momento. Muchos bonaerenses de ideas localistas erróneamente creyeron que había llegado la oportunidad de aplicar sus viejos principios unitarios para que Buenos Aires destruyera el gobierno federal y se impusiera sobre toda la nación. Sin embargo, Mitre, con la grandesa que lo caracterizaba, juzgó que el unitarismo no respondía a la realidad del país y que era conveniente reorganizar las instituciones sobre la base de la Constitución Nacional que había sido aceptada por unanimidad.

Convención de 1860

En la historia argentina, la Convención de 1860 fue la asamblea de convencionales provinciales bonaerenses que se reunió en Buenos Aires entre el 6 de enero y el 12 de mayo de 1860 para analizar la Constitución promulgada en mayo de 1853. La reunión de la Convención de 1860 fue una de las cláusulas principales del Pacto de San José de Flores, firmado el 11 de noviembre de 1859, por el cual Buenos Aires se declaraba parte integrante de la República Argentina.

De acuerdo a lo dispuesto por este pacto del 11 de noviembre, el gobierno provisorio de Buenos Aires presidido por Felipe Lavallol (Valentín Alsina había renunciado luego de la batalla de Cepeda), convocó a elecciones de convencionales para resolver si la Constitución debía ser reformada antes de su juramento por las autoridades bonaerenses. Practicado el escrutinio, ganó por mayoría el partido gobernante. El 6 de enero de 1860 se instaló la asamblea y se designó una comisión de la que formaban parte figuras como Bartolomé Mitre, Faustino Sarmiento, Velez Sarsfield, José Marmol y Cruz Obligado. Las sesiones se prolongaron hasta el mes de mayo.

Las reformas propuestas por la Convención de 1860, aunque no alteraban la estructura básica de la Constitución, introducían varias modificaciones a través de veintidós puntos. Las más importantes fueron: a) el Artículo 3o de la Constitución disponía que la ciudad de Buenos Aires fuera la Capital de la República; la propuesta de la Convención era que una ley del Congreso establecería el lugar de residencia definitiva del gobierno nacional, previa cesión por la provincia respectiva de su territorio; en consecuencia y hasta nueva resolución, la Capital sería la ciudad de Paraná.

b) La Convención provincial de 1860 resolvió que la República Argentina debía denominarse "Provincias Unidas del Río de La Plata. c) También dispuso que a partir de 1866 los derechos de exportación cesarían en su carácter de impuesto nacional. d) Los convencionales propusieron modificar el artículo 6o de la Constitución que autorizaba al poder ejecutivo nacional a intervenir arbitrariamente en las provincias, y que apartir de entonces al gobierno nacional sólo podría intervenir una provincia para garantizar el régimen republicano y garantizar la defensa nacional.

e) La Convención agregó los artículos 32, 33, 34 y 35 a la Primera Parte de la Constitución (Declaraciones, Derechos y Garantías); estos nuevos artículos se referían a la libertad de imprenta, a derechos no ennumerados, pero que nacen del principio de soberanía del pueblo y a la incompatibilidad de los jueces federales con los provinciales.

Estas enmiendas propuestas por la Convención Provincial de 1860 fueron a su vez estudiadas por una Convención Nacional que se reunió en Santa Fe el 14 de noviembre de 1860. Allí merecieron aprobación todas las reformas, aunque con respecto a la denominación del país, se dispuso que serían nombres oficiales: "Provincias Unidas del Río de La Plata", "República Argentina" y "Confederación Argentina", pero en la formación y sanción de las leyes deberá utilizarse "Nación Argentina".

El 21 de octubre de 1860, la Constitución Nacional fue jurada solemnemente por el gobierno y el pueblo de Buenos Aires.

Pacto de San José de Flores

Se conoce como Pacto de San José de Flores al acuerdo suscripto entre la Confederación Argentina y el Estado de Buenos Aires el día 11 de noviembre de 1859. Firmado luego de la batalla de Cepeda, el Pacto de San José de Flores estableció las pautas para el ingreso de la Provincia de Buenos Aires a la Confederación. Su ingreso se verificaría por medio de la aceptación y jura solemne de la Constitución de 1853, previa revisión de la misma.

Antecedentes

Luego de la batalla de Caseros, se firmó entre todas las provincias, excepto Buenos Aires, el Acuerdo de San Nicolás, el cual convocó el Congreso Constituyente de Santa Fe que sancionó la Constitución Nacional el 1 de mayo de 1853. La provincia de Buenos Aires que había sido gobernada por Juan Manuel de Rosas, quien a su vez había sido derrotado en Caseros por Urquiza, tampoco envió represtante al Congreso Constituyente y permanecería separada de la Confederación Argentina durante toda la presidencia de Urquiza. Los gobernadores bonaerenses que sucedieron a Rosas (Manuel Pinto, Pastor Obligado y Valentín Alsina) eran de tendencia unitaria y no estaban muy de acuerdo con un gobierno federal y mucho menos le gustaba la idea que el gobierno nacional administrara la aduana de Buenos Aires.

Las diferencias se profundizarían justamente por el tema de la Aduana. Esta principal fuente de impuesto y de ingresos era controlada por Buenos Aires. Por otro lado, si bien nominalmente los países europeos y americanos reconocían solamente a la Confederación, sus diplomático preferían residir en Buenos Aires, ciudad mucho más grande y cómoda que la entonces pequeña capital de la Confederación, Paraná. Esta tensa situación llevó a un enfrentamiento entre el gobierno nacional presidido por el presidente constitucional Urquiza y el Estado de Buenos Aires. Sus ejércitos chocaron en la batalla de Cepeda el 23 de octubre de 1859 donde el ejército de Urquiza salió victorioso.

La derrota sufrida en Cepeda obligó a Buenos Aires a firmar el Pacto de San José de Flores el 11 de noviembre de 1859, el cual allanó el camino para la incorporación de este Estado Provincial al resto de la Confederación Argentina.

Cláusulas del Pacto

Las cláusulas más importantes del Pacto de San José de Flores fueron: 1) Buenos Aires se declaraba parte integrante de la Confederación Argentina; 2) el gobierno bonaerense convocaría una convención provincial, que revisaría la Constitución Nacional y podría proponer reformas a la misma; 3) las posibles reformas a la misma serían discutidas por una Convención Nacional Constituyente, a reunirse en Santa Fe, con la participación de todas las provincias; 4) el territorio de Buenos Aires no podría ser dividido sin el consentimiento de su Legislatura, lo cual era particularmente importante debido a que la Constitución establecía que la capital de la Nación era la ciudad de Buenos Aires, y que debía ser federalizada; 5) Buenos Aires se abstendría en delante de mantener relaciones diplomáticas con otras naciones; 6) la provincia de Buenos Aires conservaba todas sus propiedades y edificios públicos, con excepción de la Aduana, que pasaba a ser propiedad de la Nación; 7) se establecía un perpetuo olvido de todas las causas que había provocado la desunión; este incluía una amplia amnistía para los participantes en las disensiones pasadas.

Batalla de Cepeda (1859)

La batalla de Cepeda fue librada entre el ejército de la Confederación Argentina, comandado por Justo José de Urquiza, y el ejército de la Provincia de Buenos Aires, bajo el mando del Gral Mitre. Tuvo lugar en la cañada de Cepeda, en el sur de la Provincia de Santa Fe, el 23 de octubre de 1859, durante la presidencia de Urquiza. Luego de un cruento combate que duró varias horas, el ejército de la Confederación salió victorioso.

La derrota sufrida por Buenos Aires en la batalla de Cepeda de 1859, obligó a su gobernador, Valentín Alsina, a negociar, lo que llevó a la firma del Pacto de San José de Flores el 11 de noviembre de 1859, el cual allanó el camino para la incorporación de la Provincia de Buenos Aires a la Confederación.

Antecedentes de la batalla de Cepeda

Urquiza había derrotado en la batalla de Caseros a Juan Manuel de Rosas, caudillo poderoso y despótico que tenía la suma del poder público. Con él se había terminado un largo período de anarquía y caos que caracterizó a la época de los caudillos. Su caída también había posibilitado la firma del Acuerdo de San Nicolás de los Arroyos y la sanción de la Constitución Nacional por el Congreso Constituyente de Santa Fe el 1 de mayo de 1853.

Sin embargo los unitarios de Buenos Aires que habían colaborado para derrotar al tirano Rosas se negaron a apoyar la política de las demás provincias, tendientes a organizar el país a través de una Constitución federal. Debido a ello, no habían suscripto el Acuerdo de San Nicolás ni tampoco habían enviado sus representantes al Congreso Constituyente de Santa Fe, separándose de este modo del resto del país.

Además la Confederación Argentina tenía problemas económicos debido a que no contaba con una aduana importante para obtener los ingresos necesarios para sus arcas y reducir su déficit. El comercio exterior seguía pasando casi exclusivamente por la aduana de Buenos Aires, que era la mayor fuente de ingresos fiscales del país. De modo que no podía sostener esa situación por mucho tiempo más. Es por ello que en abril de 1859, el Congreso Nacional que residía temporariamente en la ciudad de Paraná, aprobó una ley que obligaba al presidente Urquiza a reincorporar a Buenos Aires en forma pacífica o por las armas si esto no era posible.

Batalla


El ejército de la Confederación estaba compuesto por 14.000 hombres, de los cuales 10.000 eran de caballería y 3.000 de infantería; contaba con 35 cañones y obuses. Incluía, además, divisiones de ranqueles de los caciques Cristo y Coliqueo. En sus filas figuraban los generales Juan Esteban Pedernera, Hilario Lagos, Juan Pablo López, Manuel Basavilbaso, Manuel Antonio Urdinarrain, y Miguel Galarza. Por su parte el ejército de Buenos Aires estaba formado de unos 9.000 hombres, de los cuales, 4.700 eran infantes y 4.000 jinetes, con 24 piezas de artillería. En sus filas formaban los generales Wenceslao Paunero, Venancio Flores y Manuel Hornos. Con ellos iban los coroneles Ignacio Rivas, Julio de Vedia, Benito Nazar, Emilio Conesa, Adolfo Alsina y Emilio Mitre, bajo el mando general de Bartolomé Mitre.

La batalla de Cepeda se inició poco después del medio día del 23 de octubre de 1859. Mitre comenzó el ataque con la infantería, colocando a la caballería en la retaguardia. Al principio, los bonaerenses lograron detener el avance de la infantería nacional, pero enseguida Urquiza desplegó su experimentada caballería en dos alas, rodeó la formación porteña y atacó a su caballería. Simultáneamente, parte de la infantería federal logró destruir tres batallones porteños, formados por tropas bisoñas.

Al caer la tarde, Mitre intentó girar un cuarto de vuelta su formación, desorganizando toda la formación. Ambos generales sabían que la batalla estaba ganada para la Confederación; en cuanto los federales dejaron de disparar sus cañones, reinó de pronto el silencio. Mitre lo hizo tapar con el Himno y otras piezas de música, mientras pasaba revista a sus tropas en la oscuridad. No necesitó mucho para saber que le quedaban muy pocas municiones, por lo que debió emprender la retirada, dejando atrás unos 150 muertos y sus piezas de artillería.

Los registros en la seguridad e higiene industrial – Tasas de incidencia de lesiones y enfermedades (Parte IV)

Los registros en la seguridad e higiene industrial – Tasas de incidencia de lesiones y enfermedades (Parte IV)

Tasa de incidencia es en realidad un término genérico, además de la tasa total de incidencia de lesiones y enfermedades comprende lo siguiente:

  • Tasa de incidencia de lesiones
  • Tasa de incidencia de enfermedad
  • Tasa de incidencia de muertes
  • Tasa de incidencia de casos de días de trabajo perdidos
  • Tasa de cantidad de días de trabajo perdidos
  • Tasa de incidencia de un riesgo específico

Las tasas mencionadas, emplean el factor 200000. Se debe observar la diferencia existente entre la cuarta y quinta tasa mencionadas. La cuarta tasa, cuenta los casos en los que se perdieron uno o más días de trabajo o en los cuales el trabajador hubiera sido transferido a otro puesto. La quinta tasa suma la cantidad total de días de trabajo perdidos o en los cuales el trabajador hubiese sido transferido a otro puesto.

Al realizar la suma de los días de trabajo perdidos, la fecha de la lesión o del comienzo de la enfermedad no debiera ser tomada en cuenta, aunque el empleado pueda dejar el trabajo durante la mayor parte del día. Por tanto, si el trabajador regresa a su trabajo regular y es capaz de realizar sus deberes de forma normal a tiempo completo el día posterior a la lesión o enfermedad, no se cuenta ningún día de trabajo perdido. Por otra parte, cuando se suman los días de trabajo perdidos, no se deben considerar los fines de semana o días libres, si el trabajador de cualquier modo no hubiera trabajado. La tasa de días de trabajo perdidos, puede ser comparable al índice de gravedad, excepto porque no se hacen cambios arbitrarios por incapacidades parciales permanentes y porque se emplea el factor 200000.

Presidencia de Urquiza

La presidencia de Urquiza fue el periodo de gobierno constitucional de Justo José de Urquiza, electo presidente de acuerdo a la Constitución de 1853. Se hizo cargo del ejecutivo el 5 de marzo de 1854, manteniendose en el mismo hasta el 5 de marzo de 1860. Con la presidencia de Urquiza se inaugura el periodo institucional de la República, dejando a trás la época de caos y anarquía que caracterizó las luchas civiles entre unitarios y federales.

Durante su período presidencial, la Provincia de Buenos Aires estaba separada del resto de las provincias como un estado independiente por no haber firmado y adherido a lo establecido por el Acuerdo de San Nicolás. Es por ello que el acontecimiento más importante de la presidencia de Urquiza fue la firma del Pacto de San José de Flores, suscripto el 11 de noviembre de 1859, el cual estableció las pautas para el ingreso de Buenos Aires a la República. La adhesión de esta provincia rebelde se verificaría por medio de la aceptación y jura solemne de la Constitución de 1853, previa revisión de la misma.


Antecedentes

Urquiza fue una de las figuras histórica más importante de la República Argentina, ya que fue este caudillo entrerriano el único que pudo derrotar a Rosas en la batalla de Caseros (3 de febrero de 1852) luego de su pronunciamiento el año anterior. Esto posibilitó el Acuerdo de San Nicolás de los Arroyos, el cual a su vez convocó al Congreso Constituyente de Santa Fe que sancionó el 1 de mayo de 1853 la Constitución Nacional, en torno a la cual se organizaría jurídicamente la República Argentina.

A fines de agosto de 1853, Urquiza había convocado al pueblo de todo el país con el propósito de elegir el primer presidente constitucional. Los comicios para designar electores se efectuaron a comienzos de noviembre y luego los votos fueron enviados al Congreso de Santa Fe, que practicó el escrutinio definitivo el 20 de febrero de 1854. Por amplia mayoría fue elegido presidente de la nación el General Urquiza, y para el cargo de vice-presidente la asamblea designó al doctor Salvador María del Carril.


Presidencia

Los electos presidente y vice-presidente prestaron juramento el 5 de marzo de 1854 ante el Congreso Constituyente, el cual clausuró sus sesiones de inmediato. Urquiza y sus ministros se trasladaron a la ciudad entrerriana de Paraná, donde quedó establecida la capital provisoria de la Confederación Argentina. El gabinete de Urquiza estaba conformado por Benjamín Gorostiaga (ministro del interior); Facundo Zuviría (ministro de relaciones exteriores), quien sería reemplazado por Santiago Derqui; Juan María Gutierrez (ministro de justicia e instrucción pública); Rudecindo Alvarado (ministro de guerra y marina); Mariano Fragueiro (ministro de hacienda).

Luego de asumir el mando, Urquiza convocó a elecciones para formar el Congreso Nacional, de acuerdo con lo dispuesto por la Constitución. Elegidos sus miembros ambas cámaras iniciaron sus sesiones en la capital provisioria el 22 de octubre de 1854.

Al frente de la Nación, Urquiza debió vencer numerosas dificultades, debido a la precaria situación económica y al problema político que significaba la separación de Buenos Aires. Sin embargo la separación de esta provincia no representaba la opinión unánime de los habitantes de Buenos Aires y un importante grupo de militares y civiles partidarios del federalismo dispuso derribar al gobierno provincial, pero el intento fracasó a principio de noviembre de 1854.

Las relaciones de ambos Estados se agravaron cuando el territorio de Buenos Aires fue invadido por el General Jerónimo Costas, pero el Gral Hornos lo vencio en El Tala. El coronel Bartolomé Mitre, al frente de efectivos bonaerenses, persiguió a los dispersos y penetró en jurisdicción de Santa Fe.

El gobierno de Buenos Aires culpó a Urquiza por los incidentes, pero ante las repuestas satisfactorias del último, dispuso firmar los tratados conocidos como "pactos de convivencia". El primero se suscribió el 20 de noviembre de 1854 y disponía mantener la situación imperante antes de la lucha y no recargar con impuestos el comercio entre ambos Estados. Un nuevo tratado se firmó el 8 de enero de 1855 y por sus cláusulas los dos gobiernos se comprometían a defender la soberanía nacional y a no desmembrar parte alguna del territorio en caso de ataque exterior.


Los derechos diferenciales

La Confederación afrontaba un serio problema económico, basta citar que sobre un gasto de tres millones de pesos, el déficit superaba el millón de pesos. El puerto de Buenos Aires encauzaba la corriente comercial procedente del extranjero desde la época de la dominación española. Las ganancias de su Aduana enriquecieron al pueblo bonaerense mientras el resto del país debía afrontar graves problemas económicos.

El diputado cordobés Manuel Lucero presentó un proyecto de ley llamado "derechos diferenciales", por el cual los productos extranjeros que pasaban por Buenos Aires serían gravados con un elevado impuesto, no así los que penetrasen directamente por el puerto de Rosario, perteneciente a la Confederación. Aunque el proyecto fue aprobado luego de acaloradas sesiones, la aplicación de los derechos diferenciales fracasó en la práctica y no solucionó las dificultades económicas de la Confederación.


Se profundizan las diferencias con Buenos Aires bajo el gobierno de Alsina
En 1857 se hizo cargo del gobierno de la Provincia de Buenos Aires Valentin Alsina, quien era representante del más intransigente porteñismo y dispuesto a imponerse sobre Urquiza por medio de las armas. Mientras en la Confederación aumentaba el encono hacia Buenos Aires, un suceso sirvió para precipitar los acontecimientos. Habían asumido el gobierno de San Juan hombres partidarios de la política centralista porteña, quienes apresaron a Nazario Benavidez, quien era un federal que por largos años había dirigido la provincia cuyana. Se lo acusaba de conspiración.

Urquiza envió una comisión interventora, pero cuando arribaron los emisarios del gobierno nacional, Benavidez había sido ya asesinado el 23 de octubre de 1858. El episodio provocó hondo malestar en el gobierno de Paraná y en el resto de la confederación, no así en Buenos Aires donde se consideró acertada la medida.

El curso de los acontecimientos motivó que el Congreso de Paraná dictase el 1 de abril de 1859 una ley por la cual Urquiza debía reincorporar en forma pacífica la provincia disidente, pero si esto no era posible ordenaba emplear las armas a la brevedad. El gobierno de Alsina interpretó esta ley como una formal declaración de guerra y en el mes de mayo ordenó a sus tropas repeler cualquier agresión, confiando el mando de sus efectivos al General Bartolomé Mitre.


Batalla de Cepeda

Urquiza avanzó con el ejército de la Confederación sobre Buenos Aires, avistando los efectivos de Mitre en la cañada de Cepeda, al norte de Pergamino. Luego de algunos movimientos tácticos previos, ambas fuerzas chocaron el 23 de octubre de 1859. El ejército bonaerense fue derrotado y al caer la tarde se replegó en dirección a San Nicolás donde Mitre pudo embarcar gran parte de sus hombres y regresar a Buenos Aires.

Libre de enemigos, el vencedor prosiguió su avance y dio a conocer una proclama en la que sostenía su política de integración y pacificación.


Pacto de San José de Flores

Entretanto, la noticia de la derrota conmovió a las autoridades de Buenos Aires y el gobernador Alsina tomó varias medidas defensivas y confió nuevamente el mando de las tropas al Gral Mitre. Urquiza avanzó hasta San José de Flores, donde acampó al frente de 20.000 hombres. De esta manera Buenos Aires quedó sitiada y el vencedor aunque las circunstancias lo favorecían en caso de ataque, prefirió negociar. Las conferencias se iniciaron en la chacra de Monte Caseros y concluyeron en San José de Flores.

Eliminadas las dificultades, el convenio de paz, conocido históricamente como Pacto de San José de Flores, fue firmado el 11 de noviembre de 1859. Según el tratado Buenos Aires se declaraba "parte integrante de la República Argentina" y con el objeto de incorporarse al resto del país, debía reunirse en un lapso de veinte días una Convención provincial a fin de estudiar la Constitución promulgada en mayo de 1853.

En caso de reformas a dicha Carta Fundamental, se reuniría una Convención Nacional, cuyas resoluciones serían aceptadas por la provincia de Buenos Aires. Esta aseguraba la integridad de su territorio como también la propiedad de sus establecimientos oficiales, no así de la Aduana, que desde ese momento pertenecía a la Confederación.

Congreso Constituyente de Santa Fe

El Congreso Constituyente de Santa Fe fue el congreso nacional que se reunió en la ciudad de Santa Fe y que redactó y sancionó en forma definitiva la Constitución Nacional el 1 de mayo de 1853.

Luego de la batalla de Caseros, a instancia de Urquiza, los representantes de las provincias habían firmado el Acuerdo de San Nicolás de los Arroyos, el cual convocaba a las provincias a enviar dos diputados a la ciudad de Santa Fe para la conformación de un Congreso Constituyente para organizar jurídicamente a la República dentro del sistema federal.

Entre los representantes enviados a Santa Fe figuraban hombres de diversas ideologías: federales, unitarios, liberales, etc. Sin embargo, estos representantes estaban dispuestos a organizar el país sobre la base del federalismo y el sistema republicano, animados del mismo espíritu de unión y olvido del pasado.

Desde mediados de noviembre de 1852, los diputados de once provincias comenzaron a reunirse en sesiones preparatorias. Solo faltaban los representantes de la Provincia de Buenos Aires que se había separado temporalmente del resto de la Confederación. El 20 de noviembre en horas de la mañana, el organismo se instaló en el edificio del Cabildo santafesino, eligiendo presidente al salteño Facundo Zuviría.

En las primeras sesiones fue discutido un reglamento interno del Congreso. El 24 de diciembre, uno de los diputados por Santa Fe, Manuel Leiva, solicitó el nombramiento de una comisión constitucional, la cual quedó conformada por Gutierrez, Colodrero, Zapata, Campillo, Ferré y Gorostiaga, siendo este último el principal redactor. Para la redacción del texto constitucional, la comisión tuvo muy en cuenta la obra jurídica que Juan Bautista Alberdi les había enviado: "Bases y Puntos de Partida Para la Organización Política de la República Argentina", la cual tuvo una gran influencia en el espíruto del texto.

El Proyecto de Constitución fue finalmente presentado ante el Congreso Constituyente el 18 de abril de 1853. En un informe la comisión dejaba establecido que la Constitución se basaba en el sistema federal, según el artículo 2 del Acuerdo de San Nicolás y de conformidad con el Pacto Federal del 4 de enero de 1831. Finalmente, el 1 de mayo de 1953, el Congreso Constituyente de Santa Fe sancionó la Constitución Nacional que fue firmada por todos los diputados. Una comisión especial la presentó ante Urquiza, quien estaba a cargo de los "asuntos generales" y de las relaciones exteriores de la Confederación. Éste dispuso promulgarla como Ley Fundamental de la Nación el 25 de mayo de 1853. La jura solemne por todo el país se realizó el 9 de julio.

Acuerdo de San Nicolás

El Acuerdo de San Nicolás fue un pacto político suscripto por todas las provincias argentinas, con excepción de Buenos Aires, el 31 de mayo de 1852. A través de dicho acuerdo se sentaron las bases de la organización nacional de Argentina, asegurando la reunión del Congreso Constituyente en la Provincia de Santa Fe, el cual finalmente sancionó la Constitución Nacional.

El 8 de abril de 1852, dos días después de firmado el Protocolo de Palermo, el ministro José de la Peña había invitado a los gobernadores de las provincias a una reunión a efectuarse en San Nicolás de los Arroyos el 20 de mayo de 1852 a fin de convenir las bases de la organización nacional. Una vez hecha la convocatoria, Urquiza se reunió el día 5 mayo con un grupo de figuras destacadas, como Vicente Fidel López y Dalmacio Velez Sarsfield, para trazar el plan de la futura asamblea.

Finalmente, el Dr Manuel Leiva asoció los proyectos de Pujol y Velez Sarsfield y redactó el texto definitivo del acuerdo. El 31 de mayo de 1852, este acuerdo fue suscripto por diez gobernadores en San Nicolás de los Arroyos. Catamarca había designado representante a Urquiza, mientras que Salta, Jujuy y Córdoba firmarían más tarde su adhesión. Buenos Aires se abstuvo, quedando pendiente el tema de la futura capital de la República.

Análisis del acuerdo

El acuerdo de San Nicolás constaba de 19 artículos dispositivos y uno adicional, precedidos a modo de prólogo por la nómina de los gobernadores presentes y los fines que motivaron la reunión de la asamblea.

El acuerdo de San Nicolás de los Arroyos estableció la plena vigencia del Pacto Federal de 1831, al que califica de ley fundamental, sobre el que la República debía organizarse dentro de un sistema federal (Art 1 y 2). Con el objeto de sancionar la Constitución a mayoría de sufragio debía reunirse un Congreso Constituyente (Art 6) en el mes de agosto en la ciudad de Santa Fe para que una vez instalado determine el lugar definitivo de residencia.

Como partes integrantes de una misma nación, las provincias tendrían igualdad de derecho y cada una de ellas enviarían dos diputados, los cuales gozarían de inmunidades mientras pertenezcan a la asamblea y no podrían ser juzgados por sus opiniones.

En el aspecto económico, y esto es algo fundamental, el Acuerdo de San Nicolás suprimió los llamados "derechos de tránsito" sobre las mercaderías que pasaban de una provincia a otra (Art 3) y dispuso reglamentar la navegación de los ríos interiores. Para sufragar los gastos generales de la administración, las provincias debían aportar proporcionalmente con el producto de sus aduanas exteriores. Esta cláusula (Art 19) sería más tarde resistida por Buenos Aires, por cuanto su aduana, debido a su posición geográfica, era la indicada para responder a dicha exigencia.

El Acuerdo de San Nicolás fue de gran importancia institucional, por cuanto sus disposiciones aseguraron la reunión del Congreso de Santa Fe que finalmente promulgaría la Constitución de 1853, que fue la base de la definitiva organización nacional.

Top 5 Things to Consider Before Studying Abroad

Studying abroad can be a wonderful supplement to a college education, but there are several important factors to consider before stepping foot on the plane.

1. Do the classes offered at the study abroad site fit into your course of study?

The last thing you want is to be forced to graduate a semester late because your courses abroad don't fit into your planned curriculum. If you realize that your desired study abroad location doesn't offer the courses you need, or doesn't give enough credit for the courses it does offer, try sending some emails to your school to see if arrangements can be made.

2. The Language Barrier

Some people go abroad to further their knowledge of a language they're already studying. Others go to a country only knowing how to say "hello" and "goodbye." The decision depends upon what you are trying to gain from the experience. While it is fully possible to "survive" in many countries simply by using English, not speaking the language will make it much more difficult to absorb the many customs and nuances of another culture.

3. The Social Scene

What may be a familiar social custom back at home could vary greatly in another country. Before deciding on a study abroad location, do some research on the country's nightlife, gender dynamics, and laws such as the drinking age or smoking in bars. You may find that the city goes to sleep too early for your liking, or that the country doesn't offer any socially liberal options fitting your preferences. The social experience can make or break a study abroad trip, so it's important to do your research beforehand.

4. Food

While it may seem to some like a non-issue, the cuisine in your country of choice can have a serious impact on your enjoyment while abroad. If you've just spend a year keeping off – or working off – the "Freshman 15," the last thing you want is to gain it all back in a country whose eating habits don't quite encourage a healthy lifestyle. Also, many countries don't make it easy on vegetarians, vegans, people with food allergies, or those who eat Kosher. You can learn a lot about a culture through its food; you won't want to have to avoid the cuisine entirely because of dietary restrictions.

5. The Exchange Rate

Studying abroad can be an extremely expensive ordeal, and it's important to think in advance about the cost of living in your new, temporary home. If items such as toothpaste, soap, or even food cost twice as much as they do in your own country, can you see yourself paying these prices for several months? Your trip abroad shouldn't force you to have to take out a loan later on; there are certainly cheaper locations in which to study that will be just as fun and fulfilling.

Author: Lily Faden

Protocolo de Palermo

En la historia argentina se conoce como Protocolo de Palermo al acuerdo suscripto por Justo José de Urquiza, gobernador de Entre Rios y vencedor de Caseros, y los representantes de las provincias de Santa Fe (Manuel Leiva), Corrientes (Benjamín Virasoro), y Buenos Aires (Vicente López y Planes, gobernador interino nombrado por Urquiza), el 6 de abril de 1852, en Palermo. El mismo delegaba en la persona de Urquiza el manejo de las relaciones exteriores y de los asuntos generales de la República, como imponer el órden público, hasta que se pronunciase el Congreso Nacional. El Protocolo de Palermo también invitaba al resto de gobernadores provinciales a reunirse en San Nicolás de los Arroyos para redactar y aprovar la futura Constitución Nacional.

Batalla de Caseros

La batalla de Caseros fue una batalla librada entre el Ejército Grande, bajo el mando del gobernador de Entre Rios Justo José de Urquiza, y el Ejército de la Confederación, comandado por Juan Manuel de Rosas, el 3 de febrero de 1852. Fue una de las batallas más importantes en la historia argentina ya que con ella, se pone fin a la dictadura de Rosas y a la larga guerra civil entre Unitarios y Federales, allanando el camino a la organización nacional y al surgimiento de un Estado moderno, republicano y democrático, basado en una Constitución Republicana, Representativa y Federal.

Preparativos para la batalla de Caseros

A fines de noviembre de 1951, Justo José de Urquiza estableció su cuartel general en Gualeguaychú, donde recibió nuevos contingentes de soldados que fortalecieron su ejército. Luego atravesó la Provincia de Entre Ríos y acampó a orillas del Paraná, próximo a Diamante. A mediados de diciembre un convoy de buques brasileños que conducían refuerzos para Urquiza fue atacado frente al paso de Tonelero por baterías terrestres a las órdenes de Lucio Mansilla. Sin embargo las naves forzaron el paso respondiendo con sus artillería.

El 23 de diciembre, Urquiza inició las operaciones con el cruce del río Paraná. Una vez en la Provincia de Santa Fe, no encontró la resistencia que esperaba, ya que el gobernador Echagüe decidió retroceder para unirse a Rosas. En la noche del 10 de enero de 1852, 700 hombres de un regimiento del Ejército Grande se sublevaron en El Espinillo, al norte de Rosario, y luego de asesinar a sus jefes se dirigieron hacia Buenos Aires y se unieron a Rosas. Sin embargo este incidente no impidió que el ejército de Urquiza avanzara sobre Buenos Aires sin mayor dificultad.

En la mañana del 29 de enero de 1852, el Ejército Grande de Urquiza llegó a Lujan y al día siguiente su vanguardia se encontraba a unas dos leguas de las avanzadas rosistas.

Composición y disposición de las fuerzas contrincantes

El Ejército Grande se componía de unos 30.000 hombres, de los cuales cerca de 24.000 eran argentinos y el resto brasileños y uruguayos. Contaba con 50 piezas de artillería. Para la batalla el ejército de Urquiza fue desplegado de la siguiente manera: ala derecha compuesta por batallones de infantería y caballería entrerriana y correntina a las órdenes de los generales Lamadrid y Medina y los coroneles Galan y Mitre; en el centro la división brasileña comandada por Márquez y Souza, más dos batallones argentinos a las órdenes del Coronel Rivero; el ala izquierda estaba formada por cuatro batallones uruguayos encabezados por el Coronel César Díaz.

Por su parte, Rosas contaba con 22.000 hombres y 60 piezas de artillería agrupados de la siguiente forma: ala derecha formada por cinco regimientos de caballería y once batallones de infantería con artillería interpolada a las órdenes del Gral Pinedo; el centro contaba con treinta cañones al mando de Chilavert; en el ala izquierda había tres batallones de infantería dirigidos por José Díaz.

La Batalla

En la mañana del 3 de febrero de 1852, el Ejército Grande de Urquiza atravesó sin dificultad el arroyo Morón y extendió sus líneas frente a la posición que ya ocupaba el de Juan Manuel de Rosas. La batalla de Caseros se inició a las 09:00 horas de la mañana con un intenso cañoneo, que fue respondido por la artillería brasileña. En esos momentos Urquiza observó que el punto más vulnerable de las fuerzas rosistas era el flanco izquierdo y contra él envió sus tropas de caballería al mando de Gregorio Araoz de Lamadrid que consiguieron imponerse con relativa facilidad.

El ala derecha rosista fue sometida a un fulminante ataque por parte del ala izquierda del Ejército Grande al mando del Coronel Díaz; tras un encarnizado combate, las tropas rosistas cedieron terreno. Luego el esfuerzo de las tropas de Urquiza se concentró en el centro del ejército enemigo defendido por Chilavert, quien se rindió después de una feroz resistencia y fue tomado prisionero cuando su artillería se encontraba sin municiones.

El triunfo de Urquiza fue completo, quedando en su poder unos 7.000 prisioneros, ochenta carros, quinientas carretas, todo el parque, sesenta cañones y numerosas armas de menor calibre.

Huida y renuncia de Rosas

Poco antes de concluir la batalla de Caseros y cuando su derrota era inminente, Rosas se alejó rumbo a la Matanza, pero salió en su persecución una fuerza aliada, que si bien no logró apresarlo, consiguió herirlo de un disparo en el pulgar derecho. En los suburbios de Buenos Aires y en la sola compañía de Lorenzo López, se detuvo en el Hueco de los Sauces, próximo a la actual plaza Constitución, y allí bajo un árbol frondoso redactó con la mano izquierda con mucha dificultad, con lápiz, su renuncia al cargo de gobernador de la Provincia de Buenos Aires, en forma indeclinable, que su asistente la llevó a la Legislatura.

Rápìdamente, Rosas penetró en el centro de la ciudad y se asiló en la casa de Robert Core, quien era encargado de negocios de Gran Bretaña. Esa misma noche, el ex-gobernador fue conducido junto con Manuela Rosas a la fragata Centauro. Cuatro días más tarde los expatriados transbordaron a la nave Conflict que finalmente los trasladó a Inglaterra, donde residió hasta su muerte el 14 de marzo de 1877.

Gregorio Aráoz de Lamadrid

Gregorio Aráoz de Lamadrid (1795 - 1857) fue un militar argentino que luchó en la guerra de la Independencia Argentina y en la guerra civil como líder del partido unitario. Fue gobernador de la provincia de Tucumán. Junto con Marco Avellaneda y Lavalle participó de la Coalición del Norte contra Rosas. En la batalla de Caseros, fue subordinado de Urquiza, comandando el ala derecha del Ejército Grande. Aunque no se destacó por sus dotes de estratega, Lamadrid es célebre por su valentía y audacia, hasta tal punto de tener la reputación de temerario. Su cuerpo y su cara estaba llena de cicatrices y le faltaba una oreja. Por ello recibió el sobrenombre de el "pilón".

Gregorio Aráoz de Lamadrid nació en San Miguel de Tucumán el 28 de noviembre de 1795. Sus padres dueron Francisco de Aráoz y La Madrid y Doña María Ignacia de Aráoz y López. En 1811 comenzó su carrera militar como Teniente de Caballería a las órdenes del Gral. Manuel Belgrano, participando de las batallas de Tucumán (1812), Salta (1813), Vilcapugio y Ayohuma. Belgrano lo convirtió en su oficial favorito. Por orden suya fue enviado como segundo del coronel Juan Bautista Bustos, para enfrentar al caudillo santiagueño Juan Francisco Borges, al que derrotó en Pitambalá. Dos días después lo fusiló por orden de Belgrano. Luego fue Ayudante de Campo del Gral San Martín cuando éste se hizo cargo del Ejército del Norte. Lamadrid también participó de la tercera campaña del Alto Perú, a las órdenes de Rondeau, luchando en Sipe-Sipe.

En las guerras civiles entre unitarios y federales, luchó junta al Gral José María Paz contras las fuerzas federales de Facundo Quiroga y Estanislao Lopez, destacándose en las batallas de San Roque, La Tablada y Oncativo en 1830. Entre 1840 y 1841 participó de la Coalición del Norte contra Rosas, la cual fracasó. Enviado por el gobernador de Buenos Aires a aplastar este levantamiento, el general uruguayo Manuel Oribe derrotó en forma separada a los ejércitos de esta coalición. Lavalle y Marco Avellaneda murieron en el transcurso de la contienda, sin embargo Lamadrid logró escapar y pasó los últimos años de la dictadura de Juan Manuel de Rosas exiliado en Chile.

En 1852, luego del Pronunciamiento, el general Justo José de Urquiza lo convocó para dirigir uno de los contingentes del Ejército Grande con el que derrocaría a las fuerzas del general Rosas. Participó en la batalla de Caseros como comandante del extremo del ala derecha del ejército, siendo el primero en llegar a Buenos Aires. Al ingresar a la ciudad, el pueblo lo bajó de su caballo y lo llevó en andas por la ciudad, otorgándole así el reconocimiento a su prestigio y valor.

Gregorio Araoz de Lamadrid murió en Buenos Aires en enero de 1857, y sus restos fueron trasladados a la Catedral de San Miguel de Tucumán, donde descansan actualmente.


Pronunciamiento de Urquiza

El Pronunciamiento de Urquiza fue la ruptura de la Provincia de Entre Ríos con el régimen de Juan Manuel de Rosas, anunciada por su gobernador Justo José de Urquiza por medio de un decreto del día 1 de mayo de 1851. Este decreto se conoce históricamente como "el pronunciamiento".

Causas del Pronunciamiento de Urquiza

Para 1850, ya no se libraban luchas internas en el territorio de la Confederación Argentina. Todas las reacciones unitarias habían sido violentamente aplastadas. Rosas había solucionado favorablemente las enojosas cuestiones con Francia e Inglaterra, mientras que el sitio de Montevideo, sostenido por Oribe, no reprentaba un problema de gravedad. Todas las provincias permanecían subordinadas y lo gobernadores repetían con obsecuencia su adhesión al dictador. Todas, menos una.

En Entre Ríos la situación era distinta. Desde tiempo atrás su gobernador Justo José de Urquiza estaba distanciado de Rosas y conspiraba para derribarlo. El caudillo entrerriano había mejorado notablemente la economía de la provincia y las cuentas públicas, ambicionando mejoras económicas. Sin embargo, el proteccionismo comercial decretado por el gobierno de Rosas a través de la Ley de Aduana de 1835 perjudicaba enormemente a Entre Ríos, que debía soportar el cierre de la navegación de los ríos Paraná y Uruguay. Las divergencias entre Urquiza y Rosas se hicieron públicas cuando el segundo rechazó el tratado de Alcaraz, firmado por Entre Ríos y Corrientes, y que había sido firmado sin su consentimiento, desautorizando al caudillo entrerriano.

Al principio de 1850, los proyectos de Urquiza para derrocar a Rosas estaban en plena marcha. El movimiento se preparaba desde tiempo atrás por medio de agentes confidenciales quienes mantenían vinculaciones con las autoridades de la plaza sitiada de Montevideo y con representantes diplomáticos de Brasil.

El Pronunciamiento y sus alcances políticos

El 1 de mayo de 1850, Justo José de Urquiza anunció su ruptura con Rosas por medio de un decreto conocido como "el pronunciamiento". En él, declaraba que la Provincia de Entre Ríos reasumía el ejercicio de las relaciones exteriores, las cuales habían sido otorgadas a Rosas por el Pacto Federal de 1831, y también el derecho a entenderse directamente con los demás gobiernos del mundo. De esta manera la Provincia de Entre Ríos quedaba separada del resto de la Confederación.

El 29 de marzo de 1851, el gobierno de Entre Ríos firmó con el de Montevideo y el de Brasil una alianza ofensiva y defensiva destinada a mantener la independencia uruguaya y pacificar su territorio, expulsar al Gral Oribe (aliado de Rosas), y luego proceder a una libre elección de un presidente de ese páis. En una de sus cláusulas se establecía que si el gobierno de Buenos Aires llegase a obstaculizar el cumplimiento de lo pactado, la alianza se volvería contra aquél.

A mediado de junio de 1851, Urquiza ultimó con sus aliados los preparativos para invadir el territorio oriental. Mientras tanto una parte de la escuadra imperial brasileña entraba en el Río de La Plata, y el 18 de agosto el gobierno de Rosas declaró la guerra a Brasil. Luego las tropas de Urquiza, unos 6.500 hombres, avanzaron sobre Montevideo, obligando a las fuerzas de Oribe a dispersarse y muchos hombres se pasaron al bando contrario. Rodeado por tierra y agua, Oribe finalmente capituló el 8 de octubre de 1851.

Concluída la primera etapa de la campaña militar, los aliados resolvieron concretar la acción directa contra Rosas. Para tal fin, se reunieron en Montevideo los representantes de Entre Ríos, Corrientes, Brasil, y Uruguay. Por la convención firmada el 21 de noviembre de 1851, se establecía que el propósito de los aliados era liberar al pueblo argentino de la opresión que sufría bajo la dominación tiránica del Juan Manuel de Rosas. Se entregaba el mando de los efectivos al Gral Urquiza, mientras que Brasil cooperaría con 3.000 infantes, 1 regimiento de caballería, 2 batallones de artillería y su escuadra.

Juan Bautista Alberdi

Juan Bautista Alberdi (1810-1884) fue un jurista, diplomático y escritor argentino. Contemporáneo de Domingo F Sarmiento y Estavan Echeverría, Alberdi perteneció a la Generación del '37. Su filosofía política avanzada estaba influenciada no solamente por el Iluminismo francés, sino que también por la filosofía positivista de Auguste Comte. Alberdi fue una luminaria de su época: sus conocimientos comprendían derecho, economía, filosofía, historia, idiomas (francés e inglés) y música, ya que era un hábil pianista que compuso algunas partituras.

Juan B Alberdi nació San Miguel de Tucuman, Argentina, el 29 de agosto de 1810, en el año de la Revolución de Mayo. Su padre fue Salvador Alberdi, un comerciante español, y su madre, Josefa Araoz y Balderrama, era una criolla descendiente de españoles. Su madre murió durante el parto. La casa de sus padres, donde el nació, estaba ubicada frente de la plaza mayor (actual Plaza Independencia), en la esquina de las actuales calles 25 de Mayo de 1810 y 24 de Septiembre de 1812, contígua a la casa de los Padilla, y ésta a su vez al Cabildo de Tucumán.

La familia de Alberdi apoyó entusiastamente la revolución desde el principio, siendo su padre allegado de Manuel Belgrano, quien tuvo una influencia decisiva en la vida y carrera del niño Juan Bautista, quien tambíen al igual que Belgrano, estudió abogacía. Alberdi realizó sus estudios secundarios en el Colegio de Ciencias Morales de Buenos Aires. Luego continuó sus estudios de leyes en Córdoba donde rindió una tesis, para finalmente doctorarse en leyes en 1839, en la ciudad de Montevideo, durante su exilio, ya que era perseguido por el régimen de Juan Manuel de Rosas. Aparte de sus estudios formales, poseía una gran habilidad para instruirse a si mismo en forma autodidáctica.

Tras su estadía en Uruguay, Alberdi viajó a Francia para luego dirigirse a Chile donde residió hasta la caida de Juan Manuel de Rosas en la batalla de Caseros en 1852. Cuando la asamblea constituyente intentaba redactar un texto constitucional, Alberdi envió a los constituyentes copias de su obra "Bases y Puntos de Partida para la Organización Política de la Confederación Argentina".

Durante el nuevo gobierno constitucional de Justo José de Urquiza, Alberdi fue nombrado embajador argentino en Europa en 1854. Uno de sus logros principales fue obtener el reconocimiento por parte de España de la independencia argentina.

La asunción de Mitre como presidente en 1862 luego de la batalla de Pavón significó la destitución de Alberdi de su cargo de diplomático y prolongó su ausencia del país hasta 1878, en que es electo Diputado Nacional por Tucumán, arribando de regreso a su patria el 16 de septiembre de dicho año.

Debido a sus desacuerdos con Mitre, Juan Bautista Alberdi dejó su país para radicarse en Francia, donde falleció el el 19 de junio de 1884, a la edad de 73 años, en Neuilly-sur-Seine, un suburbio de Paris. Su restos fueron repatriados en 1889 y fueron enterrados en el cementerio de la Recoleta.


Daguerrotipo de Juan B Alberdi realizado en 1850, Valparaíso, Chile

Coalición del Norte contra Rosas

Se conoce como Coalición del Norte Contra Rosas a la alianza política y militar organizada por el gobernador de Tucumán Marco Avellaneda, Juan G Lavalle y Gregorio Araoz de Lamadrid contra del dictador Juan Manuel de Rosas en 1840, durante su segundo gobierno. Se unieron a esta coalición los gobernadores de Catamarca, La Rioja, Salta y Jujuy.

Antecedentes

Cuando murió el caudillo federal de Tucumán Alejandro Heredia, los unitarios del norte se habían ido organizando y empezaron a controlar los gobiernos de Tucumán, Salta, Jujuy y Catamarca. Como tenían en su poder el armamento enviado por Rosas a Heredia para la guerra contra Bolivia, y decidió mandar como emisario a Lamadrid para quitárselo antes de que se pronunciaran contra él. La elección fue un gran error de parte del Restaurador, ya que el general tucumano Gregorio Aráoz de La Madrid, que siempre había sido unitario, al llegar a su provincia natal cambió de bando y se unió a los rebeldes. Éstos se pronunciaron contra de Juan Manuel de Rosas y formaron la Coalición del Norte, dirigida por el gobernador de Tucumán Marco Avellaneda, a la que se unió Juan Galo Lavalle.

La Coalición del Norte

El 7 de abril de 1840, la provincia de Tucumán se pronunció públicamente contra Rosas; lo desconocía en su carácter de gobernador de Buenos Aires y le retiraba la delegación de las relaciones exteriores. Lamadrid se pasó a sus filas, y fue nombrado comandante del ejército provincial. A lo largo del mes de abril, Avellaneda convenció a los demás gobiernos de imitar su pronunciamiento. Se unieron a ellos Salta, Jujuy, Catamarca y La Rioja. El único gobernador del norte que se negó de plano a unírseles fue Juan Felipe Ibarra, de Santiago del Estero.

Unos meses más tarde, el 24 de agosto, se formalizaría la Coalición, en un tratado. Para terminar de convencer al gobernador de La Rioja, Tomás Brizuela, se lo nombró comandante del ejército de la Coalición. Se mantuvieron intensas relaciones con el gobernador de Corrientes, Pedro Ferré, enemigo también de Rosas. Pero la relación directa era imposible, excepto a través del Chaco, camino impracticable para grandes ejércitos. Si bien el objetivo confeso de la Coalición del Norte era obligar a reunir un congreso constituyente, con o sin Rosas, o incluso contra él, pero realmente no se dieron pasos útiles en esa dirección.

Debido a las deserciones y falta de una sólida organización militar, los ejércitos de la coalición fueron derrotados separadamente.

En Tucumán las fuerzas rosistas al mando del uruguayo Manuel Oribe batieron al ejército de Marco Avellaneda, quien fue ejecutado y su cabeza fue expuesta en una pica en la plaza mayor de la ciudad de Tucumán. Lavalle, quien había sido derrotado en la batalla de Quebracho Herrado en noviembre de 1840, fue perseguido hasta Jujuy, donde fue asesinado en la ciudad de San Salvador de Jujuy por una partida rosista; su cuerpo fue llevado por sus tropas a lo largo de la Quebrada de Humahuaca, donde fue descarnado; finalmente sus huesos fueron enterrados en Bolivia (sus restos serían repatriados por la Provincia de Buenos Aires en 1861, durante el gobierno de Mitre para ser sepultados en la Recoleta). El general Lamadrid pudo escapar; luego comandaría el ala derecha del ejército de Urquiza en la batalla de Caceros.

Ley de Aduana de 1835

La Ley de Aduana de 1835 fue la ley aduanera impuesta durante el segundo gobierno de Rosas que restringuía el libre comercio. A través de ella se impuso un sistema proteccionista para la economía de las Provincias Unidas del Río de La Plata. Los elevados aranceles impuestos a los productos extranjeros, del orden del 40 y 50%, así como la prohibición total de algunos productos encarecieron elevadamente los precios de muchos artículos necesarios y que quedaron fuera del alcance de la población humilde.

Si bien la ley de Aduana de 1835 brindó a los caudillos federales la posibilidad de garantizar un precio alto para sus productos que antes también podían ser adquiridas en el exterior debido a la superioridad de las técnicas productivas de la revolución industrial británica y francesa. La ley produjo un empobrecimiento general debido a la restriccióm comercial implícito en ella y un aislamiento casi total del país del resto del mundo.

La Ley de Aduana ocultaba las ambiciones del dictador Juan Manuel de Rosas ya que por medio de ella podía controlar la exportación e importación de los productos de todo el país y aumentar así sus recursos monetarios para sus guerras internas y persecuciones políticas. Rosas había prohibido unilateralmente la navegación de los ríos interiores Paraná y Uruguay para que todas las mercaderías, tanto las de exportación como las de importación, tuvieran que pasar por la aduana del Río de la Plata y pagar tributo en consecuencia. Esta situación convertía a la Provincia de Buenos Aires en el árbitro de toda política proteccionista, ya que cualquier arancel establecido en el Río de la Plata implicaría un aumento de las arcas del dictador.

Salón Literario

En la historia argentina, el Salón Literario era el recinto contiguo a la librería de Marcos Sastre, ubicada en la calle Victoria No 59, donde se reunían los intelectuales y escritores de la Generación del 37, como Estaban Echeverría y Juan B. Alberdi.

Como el conocido Gabinete de Lectura de 1835 había quedado muy reducido ante el aumento de la concurrencia de la juventud intelectual de la época, Marcos Sastre decidió trasladar su librería a un inmueble mucho más amplio donde pudiera caber la concurrencia culta. De esta manera, fundó en junio de 1837 el célebre Salón Literario donde los jóvenes entusiastas se reunían para intercambiar ideas, las cuales eran contraria a la política del dictador Juan Manuel de Rosas.

En aquella época las Provincias Unidas del Río de La Plata era una vasta extensión despoblada sin explotar, siendo la única fuente de ingreso de divisa la exportación de carne salada y cuero de su ganado de baja calidad. Esta vasta extensión de las pampas era conocida en la época como el desierto, donde merodeaba el malón, los aborígenes que atacaban al viajero y poblaciones, matando y secuestrando a sus mujeres donde morían en cautiverio. A esta desolación hostíl y salvaje se sumaba la persecución cruel y sin tregua del régimen rosista a sus opositores a través de La Mazorca (una especie de policía secreta del estado totalitario). Juan Manuel de Rosas había aislado al país aun más imponiendo muchas trabas arancelaria y persiguiendo a quienes eran partidario de una economía más abierta al mundo.

Los jóvenes como Sarmiento, Escheverría, Juan Bautista Alberdi, Miguel Cané (padre), y Vicente Fidel López, que se reunían en el Salón Literario, querían modernizar al país, haciendo de él una nación pujante y moderna, con instituciones sólidas, fundadas alrededor de una Constitución republicana y democrática que garantizara la libertad de expresión, el líbre emprendimiento económico, la propiedad privada, y los derechos individuales, como lo era los Estados Unidos de America del Norte, o Inglaterra con su monarquía parlamentaria y democrática. Sin embargo, el régimen de Rosas, obligó a estas luminarias a exiliarse en países extranjeros. Algunos fueron a Chile, otros a Francia.

Sarmiento, que frecuentaba muy a menudo el Salón Literario, escribió con respecto al segundo gobierno de Rosas: "El terror estaba ya en la atmósfera, y aunque el trueno no había estallado aun, todos veían la nube negra y torva que venia cubriendo el cielo".